Madera, ¿el pasado o el futuro de la construcción?

por | Jul 25, 2021 | Innovación AEC, Podcast, Sostenibilidad | 0 Comentarios

¿Qué es lo primero que pensamos al imaginar una estructura de un edificio? Muy probablemente responderías acero o concreto, ya que especialmente en Iberoamérica, difícilmente pensamos en madera como uno de los materiales para ese fin. Asociamos este material más con elementos no estructurales, decorativos, construcciones pequeñas y tradicionales como cabañas, terrazas y pérgolas, o simplemente edificios antiguos.

Siendo el concreto, acero y vidrio sinónimos de modernidad y progreso en la construcción, sería fácil pensar que la madera seguirá perdiendo terreno como material constructivo. Sin embargo, es posible que el futuro sostenible de muchos proyectos dependa de la madera como estructura, usada en una forma algo distinta a la “tradicional”.

Varios mitos rondan en torno al empleo de este material en edificaciones contemporáneas, especialmente desde nuestra perspectiva iberoamericana, en donde el uso de madera es mucho más limitado comparado con el concreto y el acero. Repasemos cinco de estos mitos, y cómo la industria, apoyada en nuevas -y no tan nuevas- tecnologías, está transformandolos.

1 – Construir en madera no es sustentable

Un primer mito sobre la construcción en madera es que no es sustentable, esencialmente porque para obtenerla debemos talar árboles y bosques. Contrario a lo que podríamos asumir a priori, la madera tiene una menor huella de carbono que el acero o el concreto. No sólo se requiere de menos energía para producir madera, sino que además su procesamiento, transporte, instalación, mantenimiento y disposición final tienen un menor impacto en huella de carbono. A esto se le suma el hecho de que la madera, como todo ente vegetal, atrapa o “secuestra” carbono en su proceso de formación. Es por ello que se le llama un material de construcción de carbono negativo. Un creciente número de bosques certificados de explotación sostenible están emergiendo, incluso países como Canadá tienen superávit de bosques sustentables versus lo que explotan.

Créditos: Technology Student

Además de ello, la madera posee propiedades térmicas que mejoran el desempeño energético del edificio en general. Estas características atraen la atención de los desarrolladores que buscan obtener certificaciones LEED o afines, e incluso categorización de “Net Zero Energy Building”, lo que equivale a construcciones completamente sustentables a nivel energético.

Un ejemplo de esto es el proyecto Model-C, desarrollado por Generate Technologies, una startup nacida en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (mejor conocido como el MIT por sus siglas en inglés) en asociación con Placetailor. Se trata de un edificio de unos 1800m² de construcción, dividido en 4 niveles, y que se desarrolló en parte como medio de impulso sobre construcción de casas pasivas en el área de Boston. Model-C albergará 14 unidades residenciales, y su sistema constructivo consiste en paneles prefabricados y ensamblados en sitio denominado “laminado de madera entrecruzada”, Cross Laminated Timber o CLT, el cual detallaremos más adelante.

Imagen: Generate Technologies / Forbes Massie Studio

Desde el proceso de concepción del proyecto Model-C, se generaron análisis comparativos del mismo edificio con sistemas constructivos de acero y concreto, arrojando como resultado que el sistema CLT requería hasta menos del 50% de los recursos energéticos en comparación con la construcción convencional.

2- La madera no soporta la intemperie a largo plazo

El segundo mito en nuestra lista, es que la madera no soporta muy bien los elementos con el paso del tiempo. Siendo un material de origen orgánico, resulta fácil pensar en su descomposición. Sin embargo, la madera posee resistencia a elementos que usualmente afectarían al concreto y el acero como sales corrosivas, ácidos, salinidad del viento en zonas costeras y variedad de climas extremos.

En construcciones en acero y concreto se emplean diversos aditivos y recubrimientos para mitigar los efectos de los elementos ambientales, como anticorrosivos, reguladores de pH, impermeabilizantes, entre otros. Esto no es ajeno a los elementos industrializados para construcción en madera, los cuales reciben tratamientos durante su producción, para cumplir con los requerimientos normativos de durabilidad.

Veamos tres casos en donde la madera ha probado resistir los embates de los elementos y la prueba del tiempo:

La iglesia de Borgund en Noruega: una muestra magistral de arquitectura medieval nórdica, siendo ésta posiblemente la más conocida de su estilo, y que constituye uno de los principales aportes noruegos a la arquitectura antigua. Su construcción data aproximadamente del año 1180, siendo uno de los edificios en madera más longevos en toda Europa que aún se mantiene en pie.

Créditos: Visit Norway

El templo de Horyuji en Japón: la maestría en el uso de la madera en Japón tiene tradición milenaria, y este templo erguido con madera de ciprés japonés,  con más de 1300 años de antigüedad es una prueba de ello. Ubicado en la ciudad de Ikaruga, en la prefectura Nara, y del cual destaca su salón principal -o Kondō- el cual está reconocido como la edificación en madera más antigua existente hasta nuestros días.

Créditos: Hōryū-ji

Los cimientos de Venecia: esta ciudad italiana es conocida por sus palacios, canales y puentes, centenarios edificios en piedra construidos en terreno ganado al mar mediterráneo. Muchos desconocen que un factor crucial para que todo esto fuera posible son los pilares de madera que fueron cimentando el suelo veneciano desde sus orígenes en el siglo IX, especialmente en el apogeo de la ciudad durante el Renacimiento, en los siglos XV y XVI. Estos pilares permitieron lograr la resistencia requerida para edificar sobre el suelo lodoso y arcilloso que yace bajo esta famosa ciudad italiana, y que persisten luego de más de 5 siglos de altas cargas compresivas, humedad y salinidad del entorno marino.

Créditos: Venice Wiki

3 – La madera no posee resistencia contra incendios

El tercer mito es quizá uno de los más fáciles de asumir, y es que la madera no posee resistencia ante el fuego. Este es un punto bastante fundamentado, y hemos podido observar eventos en donde estructuras de madera han colapsado, como muchas viviendas víctimas de los incendios forestales en la costa oeste Estadounidense, o más puntualmente el incendio que destruyó toda la techumbre de la iglesia de Notre-Dame de París, en 2019.

Créditos: Ian Langsdon / EPA-EFE

Sin embargo, en edificaciones con sistemas de extinción húmeda o rociadores, emplear elementos estructurales de madera brinda una resistencia que alcanza y supera los requerimientos regulatorios más exigentes. Ensayos con sistemas CLT han ofrecido resistencia al fuego de más de 3 horas, por encima de mínimos establecidos en códigos como el International Building Code.

El acero y el concreto han tenido relativamente pocos cambios en cuanto a su composición y propiedades en el último siglo. La madera en cambio, está dando pasos agigantados salvando la brecha de la seguridad ante incendios, dejando atrás uno de los principales obstáculos en su adopción masiva como elemento estructural en edificios.

Múltiples estudios han sido elaborados para validar la factibilidad del “mass timber” en edificios de escalas cada vez mayores, involucrando instituciones como la NFPA (National Fire Protection Association), RISE (Research Institutes of Sweden), el NSIT (National Institute of Standards and Technology) y el Canadian Wood Council, entre otros.


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4 – La madera no ofrece suficiente resistencia estructural

En cuarto lugar, tenemos que no ofrecen suficiente resistencia al compararse con otros materiales estructurales como acero y concreto. Los marcos y elementos estructurales ligeros de madera son un sistema constructivo muy común en los Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón, norte de Europa y partes del sudeste asiático. Sin embargo, al hablar de edificios de mayor escala, las necesidades estructurales cambian completamente, y es allí donde entran en juego diferentes elementos englobados bajo la categoría de “mass timber”.

El más destacado en esa clasificación es el cross-laminated timber, que ha venido ganando popularidad en este renacimiento de la construcción en madera. El CLT consiste, como su nombre lo indica, en un conjunto (usualmente entre 3 a 7) de listones adheridos, en los que la veta de la madera se alterna en sentido, proporcionando una resistencia incrementada respecto a un tablón convencional de madera. La resistencia y rigidez del CLT, aunado al bajo peso relativo versus el concreto, le han permitido abrirse paso como elemento portante en edificaciones cada vez más altas y de mayor envergadura, empleandose en muros portantes y losas principalmente.

Otras variantes del espectro del “mass timber” son el nail laminated timber (NLT), dowel laminated timber (DLT), Glulam, y Structural composite lumber (SCL). Todas ellas orientadas a aprovechar las capacidades estructurales de la madera, a través del aprovechamiento del material en capas y elementos entrelazados.

Créditos: Ben Scheider / Michael Green Architects

5 – La madera está limitada a edificios de pequeña escala

Como último punto en nuestra lista, el mito de que no podemos construir a gran escala con madera. Todos los puntos anteriores dejan en evidencia que la industria de la construcción en madera avanza hacia edificaciones más grandes y más altas. Los factores de resistencia, estabilidad, resistencia y resiliencia no sólo han sido mejorados gracias a la tecnología, sino que a su vez están permitiendo un resurgimiento de un material que brinda cualidades de sostenibilidad y sustentabilidad en un sector que ya lleva consigo una gran huella ambiental como lo es la construcción.

Como muestra de ello, algunos de los proyectos que están rompiendo los records existentes en cuanto al uso de la madera estructural:

La Torre Mjøsa, en Noruega: el puesto del edificio más alto construido en madera lo ostenta esta torre ubicada en la pequeña ciudad noruega de Brumundal, cuya construcción finalizó en 2019. Con 18 niveles y unos 81 metros de altura, este edificio diseñado por el estudio Voll Arkitekter, incluye oficinas y un hotel, esparcidos en poco más de 11,000 metros cuadrados de construcción, para lo que se emplearon principalmente los sistemas de CLT y Glulam. Uno de los retos estructurales fue el viento, y es que una cualidad de la madera es su bajo peso en comparación con el concreto. Para compensar los movimientos del edificio, se emplearon sistemas híbridos en algunas losas de niveles superiores, a modo de proveer de mayor peso a la estructura.

Créditos: Ricardo Foto

“Dutch Mountains”, un Hub de alta tecnología en Países Bajos: ubicado en las afueras de Eindhoven, región llamada por algunos el “Silicon Valley” europeo, este proyecto apunta a ser el edificio más grande construido en madera una vez concluido. Desarrollado en el marco de lograr autosuficiencia energética y muy bajo impacto ambiental, el diseño del Estudio Marco Vermeulen y BLOC incluye dos torres de 100 y 130 metros de altura, interconectadas entre sí por un basamento, y que en conjunto albergarán oficinas, departamentos, hotel, espacios para convenciones, comercio, entre otros. Su construcción estaba originalmente pautada para ser culminado en 2020, pero tras cambios en el diseño su ejecución está por anunciarse.

Créditos: Studio Marco Vermeulen

¿Un “Super-Tall” de madera en Japón? La carrera por la innovación en el uso del “mass timber” parece apuntar a lograr alturas exclusivamente ostentadas por el acero y concreto: la compañía maderera Sumitomo Forestry Company planea celebrar -literalmente- en alto sus 350 años, de la mano del estudio Nikken Sekkei con el proyecto W350, que pretende erigir un complejo de 350 metros de altura, lo cual le otorgaría además la clasificación de supertall, la cual reciben construcciones mayores a los 300 metros. Este proyecto, aunque aún en etapa conceptual, espera verse culminado para el año 2041. 

Las nuevas tecnologías, la búsqueda de soluciones sustentables para la industria de la construcción, y la carrera por ir más alto, más grande, más rápido, y sobre todo, más sustentable, están viendo en la madera un aliado muy importante. El tiempo dirá si Iberoamérica voltea la mirada hacia este material al que históricamente no hemos tenido tanta afinidad como en otras regiones. ¿Conoces alguna edificación reciente erigida con los sistemas estructurales del grupo de los «mass timber»? Nos encantaría leer tus comentarios.


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